Cuidado con los “Socios por el maltusianismo” de Mark Carney

21 de septiembre de 2026 —El diario Financial Times de Londres publicó el 20 de septiembre un artículo de opinión titulado “El multilateralismo no es idealismo, es una necesidad”. Los autores son el Presidente de Brasil, Lula da Silva; el Presidente de Kenia, William Ruto; el Presidente del Consejo Europeo, António Costa; y el Primer ministro de Canadá, Mark Carney. Dicen ahí: “nos unimos en torno a una nueva iniciativa: ‘Socios por el multilateralismo’”, y se identifica con el acrónimo en inglés “P4M”. “P4M no se trata de crear otro bloque exclusivo ni otra burocracia internacional. Su propósito es lo opuesto: crear un marco abierto y flexible para países de diferentes regiones y tradiciones políticas que estén dispuestos a trabajar superando las divisiones, para crear coaliciones a favor de reformas y traducir los principios comunes en acciones prácticas”. 

Lo que sea que estén pensando los demás signatarios con esta asociación de dizque “potencias medias”, Mark Carney, clon de Tony Blair, ha demostrado que su intención es poner en práctica la agenda ecologista genocida del rey Carlos, la mentada “Gran Bretaña Global”. Carlos no ha ocultado en ningún momento su convicción de que el mundo solo puede sustentar a mil millones de personas, y el activista climático financiero Carney, quien ocupó por un tiempo el cargo de Enviado Especial de la ONU para la Acción Climática y las Finanzas tras su mandato como gobernador del Banco de Inglaterra, ha sido el responsable de aplicar políticas de financiamiento que privan a los países en desarrollo de formas eficientes de energía con el pretexto de “reducir las emisiones de CO₂”. La falta de abundante energía fiable es una forma eficaz de aumentar las tasas de mortalidad. 

Para lo que te está preparando realmente el leal súbdito del rey Carlos, Mark Carney, es para un estado de guerra mundial y genocidio en masa. No se dejen engañar por sus afirmaciones superficiales y que suenan inocentes. Muchas personas, entre ellas el economista estadounidense Jeffrey Sachs, se dejaron engañar por Carney cuando intervino en el Foro Económico Mundial de Davos el pasado mes de enero. Con el telón de fondo del insólito e ilegal secuestro del Presidente de Venezuela por parte del Presidente Trump, Carney se presentó como un estadista razonable y moderado, opuesto al antiguo orden colonial (excepto que no condenó la atroz acción militar contra Venezuela). En realidad, Carney estuvo en Davos con el objetivo de crear un “banco de la OTAN” para prepararse para la guerra contra la superpotencia nuclear de Rusia. 

Conocido oficialmente como el “Banco para la Defensa, Seguridad y Resiliencia” (DSRB, en sus siglas en inglés), el banco de la OTAN de Carney tendrá sus oficinas centrales en Canadá. Mientras Carney hacía un llamado a las “potencias de nivel medio” para unirse contra las grandes potencias, hasta ahora, las naciones que se han comprometido a integrar su banco son Albania, Bélgica, Grecia, Letonia, Luxemburgo, Rumania, Turquía y Ucrania. Ucrania se ha visto desangrada de la mayor parte de su población en una guerra sustituta y sin sentido contra Rusia, y se encuentra en un estado de colapso económico. Entre estas naciones, sólo Turquía podría ser considerada una potencia mediana y simplemente está cubriéndose las espaldas. Turquía no tiene ningún interés en una guerra con Rusia. 

En el Foro Económico Mundial en Davos, el Primer ministro de Canadá, Carney, proponía hacer exactamente lo contrario de lo que defienden sus coautores del artículo del Financial Times. El propósito de Carney es dividir al mundo en bloques y exacerbar y financiar las guerras que están en marcha actualmente con el objetivo de rescatar un sistema financiero occidental en bancarrota y reducir la población humana. 

En tanto que la Mayoría Global, representada por el BRICS-Plus, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR) de China, entre otros, busca establecer un nuevo orden de relaciones, sustentado en la Carta de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el mundo occidental está retornando al estado bestial del feudalismo, presidido por un grupo de multimillonarios pervertidos de la clase Epstein. 

Como respuesta a la invasión temeraria e ilegal de Donald Trump a Venezuela, yo declaré mi candidatura a la presidencia de Estados Unidos para el ciclo electoral del 2028. Sin embargo, mi campaña no se trata del 2028; se trata de garantizar que la humanidad llegue al año 2028 en mejores circunstancias que las que nos rodean actualmente. 

En vez de dejarse seducir por las palabras vacías y engañosas de los banqueros centrales como Mark Carney, piensa por ti mismo sobre cómo debería ser el futuro. Es hora de comenzar a hacer ciertas preguntas incómodas: 

¿Por qué las Naciones Unidas no han podido detener el genocidio que se está perpetrando contra el pueblo palestino? 

¿Qué tipo de reformas podrían hacerse para darle más voz a la Mayoría Global? 

¿Qué podemos hacer, nosotros los estadounidenses, para cambiar la política en Estados Unidos? 

Es una señal de sanidad el que ciudadanos estadounidenses están rechazando a los candidatos financiados por AIPAC [Comité Estadounidense–Israelí de Asuntos Públicos] y están eligiendo a individuos que han asumido una posición pública en contra de las atrocidades que está cometiendo el régimen de Israel, financiado y armado por Estados Unidos. Sin embargo, muchos de estos candidatos no comprenden que respaldar a Ucrania en una guerra perdida contra Rusia es parte de la misma operación. No se puede establecer un nuevo paradigma de paz si defiendes la guerra contra Rusia y China. (La versión que te han hecho creer sobre la “invasión no provocada” a Ucrania por parte de Rusia es una invención total, y Ucrania es cualquier cosa menos una democracia. El espacio disponible no permite profundizar en esta cuestión, pero basta con decir que el actual régimen ucraniano rinde homenaje a colaboradores de Hitler como Stepan Bandera y Andriy Melnyk, mientras que encarcela y asesina a sus opositores). 

Las buenas noticias, y las malas noticias para las élites de multimillonarios, es que el actual sistema financiero occidental se dirige hacia un colapso mayor. Las acciones insensatas del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scotty Bessent el hombre de Soros, están contribuyendo a acelerar la inevitable desaparición del sistema transatlántico. La pregunta es: ¿Nos lanzaremos de cabeza a una guerra termonuclear, o podremos movilizar al pueblo estadounidense para exigir que nuestro gobierno retorne a sus principios Constitucionales de defender y promover el bienestar general? 

Yo me uní a la campaña del entonces candidato presidencial Lyndon LaRouche hace 38 años, exactamente para hacer eso. En ese momento, AIPAC, la ADL [Liga Antidifamación], el FBI y los medios de comunicación mentirosos todavía llevaban la voz cantante. Ya no es así. Declaremos la bancarrota de Wall Street y de la City de Londres, y reorganicemos el sistema para lograr la paz y la prosperidad de nuestro país y del mundo. 

¡Dejen de prestar atención a Mark Carney y únanse a mi campaña!

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