24 de julio de 2026 — En las últimas semanas, otras dos personas fueron asesinadas por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en inglés) actuando fuera de control. A Lorenzo Salgado Araujo le dispararon y lo asesinaron en Houston, Texas, y Johan Sebastián Durán Guerrero fue abatido a tiros en una parada de tráfico en Biddeford, Maine. Ninguna de las víctimas eran las personas que el ICE buscaba para ser arrestadas. Incluso, si así fuera, asesinarlas, estando en sus vehículos, en una parada de tráfico, es tanto un crimen como una barbarie. Y esto ni siquiera llega a abordar el por qué estamos cazando a la gente como si fueran animales para arrestarlos y deportarlos.
Luego del asesinato de Renée Good en Minneapolis, la mayoría de los estadounidenses estaban impactados y furiosos, pero también hubo una avalancha de publicaciones en las redes sociales y mensajes en camisetas como, “Si desobedeces, mereces lo que te pase”. ¿No es esta, exactamente, la misma mentalidad que la del insensible secretario de Guerra “FAFO” (J**** y ya verás lo que pasa)?, “Haz lo que dictamos o mueres”.
De manera que lo que tenemos, después del asesino y senil ex Presidente Biden, es a un energúmeno Presidente Trump, un hombre de 80 años con una visión del mundo de un niño de dos años, que chilla, “¡Dame tu chupeta o voy a destruir tu castillo de arena!”; con la excepción de que no estamos tratando con chupetas y castillos de arena. Estamos tratando con seres humanos de verdad en un planeta Tierra realmente diminuto, en un universo inmenso. “Bombardearlos hasta llevarlos a la Edad de Piedra” tendrá consecuencias para muchas generaciones en el futuro, o tal vez incluso para ninguna generación venidera, si alguien decide que la única opción a la mano es un arma nuclear. Los astronautas que acaban de orbitar la Luna estaban profundamente conmovidos por haber logrado esto, y su llamado a que todos los seres humanos sean vistos como una sola especie debe ser escuchado. Hay veces en que no existe una segunda oportunidad.
El general Douglas MacArthur trató de advertir sobre esto a la humanidad luego de ser testigo de la horrorosa destrucción de las bombas atómicas lanzadas contra Hiroshima y Nagasaki. Dijo: “Hemos tenido nuestra última oportunidad”, si no encontramos los medios para resolver nuestras diferencias sin recurrir a la guerra. MacArthur manifestó su preocupación de que el desarrollo espiritual del hombre no estaba a la altura de los alcances espectaculares de la ciencia y la tecnología, y por lo tanto corríamos el peligro de aniquilarnos a nosotros mismos.
Magnifica Humanitas, la primera encíclica del Papa estadounidense León XIV, está dedicada por completo a este asunto. Sean católicos o no, todo el mundo debería estudiar este documento tan provocador y oportuno, que aborda la naturaleza de la especie humana en la era de la inteligencia artificial y la encrucijada entre el progreso y la destrucción a la que se enfrenta ahora la humanidad.
Es una verdad evidente por sí misma que todos los seres humanos han sido creados iguales, y que cada uno de nosotros llevamos esa verdad en nuestra alma. Los intentos de gobernar a los seres humanos por medio de la fuerza fracasarán siempre, simplemente porque la fuerza viola la naturaleza propia de los seres humanos. Llevados por la desesperación, los tiranos procurarán imponer su voluntad mediante el terror y la fuerza, incluso hasta el punto de aniquilar a sus víctimas, sea como individuos, como vemos en los asesinatos cometidos por el ICE, o en masa, como vemos que sucede en Gaza. Solo un déspota desesperado amenazaría con “eliminar” la civilización de algún otro, implicando claramente el uso de armas de destrucción masiva.
El hecho de que estamos marchando hacia una fatalidad, cosa que podemos y tenemos que evitar, es la razón por la cual tomé la decisión de seguir los pasos de Lyndon LaRouche y declarar mi candidatura a la presidencia de Estados Unidos para el 2028.
Apúntate para unirte y apoyar mi campaña, que debe convertirse en un movimiento de masas para conseguir un cambio completo de política ya. Yo creo que el pueblo estadounidense es mejor que esto que está sucediendo, y que podemos resolver esta crisis, pero solo si rechazamos el axioma fallido de que “la fuerza hace el derecho” y, en cambio, defendemos los principios expresados en la Declaración de Independencia y en la Constitución de Estados Unidos.
El 31 de julio, la EIR.news de LaRouche llevará a cabo una Mesa Redonda de Emergencia de EIR (mira aquí) sobre cómo podemos resolver la crisis de inmigración desde la perspectiva de la encíclica del Papa León XIV.
