11 de abril de 2026 —A pesar de la enorme y espantosa presión proveniente del Departamento de Estado de Estados Unidos, Su Santidad el Papa León XIV se ha mantenido firme en su compromiso con la paz. Hizo un llamado a la gente de buena voluntad y a todos los creyentes o no creyentes, para que se unan en oración por la paz el 11 de abril. Las Diócesis de al menos 40 naciones están respondiendo a este llamado. Nosotros en Estados Unidos tenemos de manera única la capacidad de poner fin a esta guerra.
Lastimosamente hay demasiadas guerras librándose en este planeta, pero la más reciente, una guerra por decisión lanzada por Estados Unidos e Israel, es la que reviste la mayor amenaza de que se convierta en una conflagración nuclear. Esta guerra de agresión, que se inició el 28 de febrero, ya se ha cobrado las vidas de miles de civiles iraníes y libaneses, incluyendo casi 200 niñas pequeñas de una escuela en la ciudad de Minab, Irán. No menos de 13 estadounidenses también han muerto en este acto insensato de violencia no provocada.
Como candidata independiente a la presidencia de Estados Unidos, (y asociada de larga data al finado estadista estadounidense, Lyndon LaRouche), que está profundamente preocupada por el control que ejerce la clase Epstein sobre los dirigentes de los dos partidos, incluso sobre el actual inquilino de la Casa Blanca, me sentí muy aliviada cuando el experto en derecho constitucional Bruce Fein me recordó que es el Congreso —cuyos miembros se presentan a las elecciones este noviembre— el que tiene el control del presupuesto. Ellos pueden poner fin a esta guerra cortando el financiamiento.
Nosotros los estadounidenses tenemos una responsabilidad específica por el origen de esta guerra, y también tenemos el poder para detenerla. El Papa León XIV nos ha hecho un llamado a la acción.
En dos ocasiones durante las cinco semanas de esta guerra, el Congreso de manera vergonzosa ha abdicado de sus responsabilidades al rehusar aprobar la Resolución de Facultades de Guerra y cortar el financiamiento.
El abogado Bruce Fein nos recuerda que en 1973 el Congreso de Estados Unidos votó para poner fin al financiamiento de la guerra contra Vietnam. El Presidente Nixon vetó la resolución, y el Congreso invalidó su veto con una mayoría de dos tercios, y así fue como terminó la Guerra en Vietnam, pero solo después de que dos millones de vietnamitas y 57.000 estadounidenses hubieran perdido la vida. Esta vez no debemos esperar tanto.
Fein escribió: “La Resolución de Asignaciones Provisionales para el ejercicio fiscal de 1974 (H.J. Res. 636, P.L. 93-52), firmada por el Presidente Richard Nixon el 1º de julio de 1973, prohíbe que se hagan gastos destinados a la realización de operaciones de combate, ‘en las costas de Vietnam del Norte, Vietnam del Sur, Laos o Camboya, o en sus aguas, o partiendo de ellas’ después del 15 de agosto de 1973. Esa suspensión del financiamiento significó el golpe de gracia para la guerra gratuita de un billón de dólares desencadenada por la Resolución del Golfo de Tonkin, que a su vez se basaba en una mentira sobre un segundo ataque con torpedos de Vietnam del Norte contra dos destructores estadounidenses”.
Fein también nos ha dado el lenguaje de una resolución apropiada para que el Congreso la apruebe de inmediato: “No se podrán destinar fondos públicos de Estados Unidos a la realización de operaciones de combate contra Irán sin una declaración de guerra del Congreso o en legítima defensa como respuesta a una invasión iraní a Estados Unidos. Además, ningún miembro de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos podrá ser desplegado para participar en combates contra Irán sin una declaración previa de guerra por parte del Congreso o en legítima defensa ante un ataque real y no provocado contra Estados Unidos”.
Mientras que oramos por la paz, también oremos por la fortaleza para conmover los corazones de nuestros representantes. El Congreso de Estados Unidos podría poner fin a esta guerra con una votación de emergencia mañana. Nos corresponde a nosotros, el pueblo estadounidense, hacer que lo hagan.
Llamen a sus representantes, vayan a sus oficinas. Envíenles correos electrónicos. Háganles saber que nosotros sabemos que ellos son responsables por esta guerra.
El teléfono del conmutador del Capitolio de Estados Unidos es: (202) 224-3121.
